6 jun. 2010

El DIARIO DE AVELINA (CAPÍTULO VIII)

Te perdiste, los capítulos anteriores, don't worry, léelos en orden, aquí!






Toni se fue de mi despacho, le miré mientras se iba, me quede embobada mirándole, y de repente mi mente se puso en marcha, esta enemiga mía que siempre convierte lo simple en complicado, y empecé a pensar, “mmmm la verdad es que las flores han quedado preciosas en mi mesa. Que ilusión, es una de las pocas veces que me han regalado flores. Me encanta, son preciosas. No se qué querrá este Dario, no dejo de pensarlo, tal vez ha decidido sentar cabeza, pero yo no se si estoy interesada. ¡Como es la vida!, hace dos años no me lo hubiera pensado, pero ahora, han pasado muchas cosas, de todas formas, creo que me precipito, así como es éste, seguro que simplemente forma parte de su cortejo, ¡jo!, con lo fácil que parece cuando ves a todo el mundo echarse novio o novia, y lo extremadamente difícil que resulta para mi, además, tampoco se está tan mal así como estoy ahora, aunque reconozco que de vez en cuando añoro la sensación de sentirme amada, aunque no se sí realmente se lo que es amar, ya que lo más parecido a un novio, han sido historias de poco tiempo. Bueno, voy a dejar de comerme la cabeza, que total no llego a ninguna parte".

Y sonó el teléfono.

-Diga-dije

-¡hola! ¿Eres tú Avelina?

-Sí, ¿ya no me reconoces?-Era Susana.

-La verdad es que he dudado por un instante, por cierto, he pensado que en vez de ir a andar podríamos ir a comer unos calamares a la andaluza, ¿qué te parece?

-Que voy a ponerme como una cerdita, hace dos días que no paro.

-Tranqui, que ayer fuiste a la piscina, si quieres por la tarde podemos volver. ¡Por fi, quiero calamares!.


-Ya te he dicho que sí, simplemente quería hacer la reflexión de culpabilidad, jejeje, para sentirme mejor. Sabes que me han mandado flores.

-¿En serio? ¿Quién?

-Dario- dije en tono expectante, tenía claro la reacción de Susana.

-¡¡Qué imbécil!!

-Jejeje, oye que a nadie le amarga un dulce.

-Me da igual, por cierto ¿sabes de quien es amigo?

-De Carlos.

-¿Ya lo sabías?, y ¿por qué no me lo dijiste?

-Tampoco es su mejor amigo, lo conoce del instituto, lo ve de vez en cuando, además no pensé que te interesara.

-Es que me lo comentó anoche. Me dijo que Carlos tenía muy buenas referencias de mi, y que por eso me había invitado a cenar.

- Que cabrón, encima va a utilizar a Carlos para que te confíes.

-¿Tú crees?

-Vaya si lo creo, Carlos me dijo que era y sigue siendo un mujeriego incorregible.- Llega Luís.

-Oye Susana tengo que dejarte, nos vemos a las 14:15 en el restaurante.

-Vale, hasta luego.

Luís viene siempre sobre las 10:00 a la oficina, me daba mucha libertad, ya que yo siempre he cumplido. Pero aún así no me gusta hablar por teléfono, encuentro que es una falta de respeto. Además íbamos a comer juntas y se estaba alargando demasiado la conversación.

-Buenos días Avelina.

-Buenos días Luís.

-Novedades en el frente.


Rutina diaria
-¿Y esas flores? ¿Algún admirador secreto?

-No es secreto.

-¿Admirador pues?.

-No se, dejémoslo en uno. Jejeje.

-Por cierto ¿vinieron a por los papeles?

-Sí.

-¿Y el catering? ¿Qué tal?
-Estuvo bien, la comida muy buena

-Tendremos que ver el presupuesto.

-Ya tengo unas referencias y no está mal.

-Me voy a la sala de juntas que tengo una reunión, pásame solo las llamadas imprescindibles.

-De acuerdo.


El resto de la mañana fue como le había dicho a Luís, en nuestro particular modo de hablarnos, rutina diaria. No podía esperar la hora de ir a comer, parece mentira pero cuando más comes, más hambre tienes. Además tenía ganas de estar con Susana, para que hiciera que esos pensamientos fugaces de las buenas intenciones de Dario desaparecieran, la verdad es que yo no quería tener nada con él. Creo que hubiera preferido, que no cumpliera con su palabra y hubiera intentado besarme, tal vez, se lo hubiera permitido, y tal vez le hubiera dejado subir a mi casa, y ahora seria o más bien, seguiría siendo el chulo de Dario, estaría arrepentida, o no, y tendría claro de que va el tema, que barbaridad, como me como la cabeza, total por una cena y unas flores, el problema es que hubo una vez que me hubiera gustado ser su novia, y ahora el conflicto surge, porque la impresión que tengo no encaja en el momento en el que estoy. Que ganas tenía de ir a comer.

A las dos salí escopeteada, el hambre me podía. Ya en la calle me sonó el teléfono.
-¡Hola Guapa!-Era Dario.
-Hola.

-¿Has recibido las flores?
-Sí, son preciosas. Muchas gracias, iba ha llamarte pero he tenido un estrés en la oficina que no veas.-No era verdad, pero tampoco es cuestión de quedar mal de gratis.

-Me gusta que te gusten. ¿Qué haces?

-He quedado para comer con Susana.

-Que bien, ¿no?

-Vaya, bueno te dejo que ya he llegado.

-Vale, hablamos más tarde.

-Vale, hasta luego.

-Hasta luego, guapa.

Susana, como siempre puntual. Nos dimos dos besos y entramos.

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